Por Alessandra Carrión
Voy a volver a usar Facebook. Revisando la red, y hurgando por perfiles icónicos tales como el de Papi Saicos y otro amigo muy cercano, me llené de nostalgia al revisar todo lo que se podía hacer por acá. Yo recuerdo que mi primera interacción con Facebook, fue con mi prima Sara en la sastrería de mi abuela en Aramburú. Yo siendo mucho menor, la veía a ella frente a la robusta computadora, personalizando un avatar bien chistoso que estoy segura que algo de influencia emo tenía. Qué miedo los emos, del diablo eran.
Yo le preguntaba a mis papás si es que yo podía tener un perfil y, de tanto insistir, me crearon uno exclusivamente para que juegue al Pet Society. Esa época fue muy chistosa y feliz, yo hacía contrabando virtual. Mi mamá me dejaba entrar al juego a través de su perfil y yo me mandaba todos los objetos de la casa de su mascota, a modalidad de cogoteo, a mi propia cuenta. Luego, entraba a mi sesión y vendía todo: era millonaria. Me gustaba sacarle la vuelta al juego, adjunto foto de mi avatar (emo, como el de mi prima).
Yo le preguntaba a mis papás si es que yo podía tener un perfil y, de tanto insistir, me crearon uno exclusivamente para que juegue al Pet Society. Esa época fue muy chistosa y feliz, yo hacía contrabando virtual. Mi mamá me dejaba entrar al juego a través de su perfil y yo me mandaba todos los objetos de la casa de su mascota, a modalidad de cogoteo, a mi propia cuenta. Luego, entraba a mi sesión y vendía todo: era millonaria. Me gustaba sacarle la vuelta al juego, adjunto foto de mi avatar (emo, como el de mi prima).

De esta época, recuerdo que jugaba bastante con Aylin. Tengo la vaga imagen de estar frente a la laptop de la familia, mientras hablaba con ella por el teléfono fijo. Creo que la llamaba a preguntar si se podía conectar al mismo tiempo que yo. Muchas veces funcionaba, otras ya estaba haciendo su tarea o ya era hora de Al Fondo Hay Sitio. También recuerdo su laptop morada. Ella sabía (y sabe) tanto de internet. Ella me enseñó el video de La Mitosis y también ese cover de Camilo Cesto en el que cambian la letra de Fresa Salvaje.

Hay algo aquí también (Facebook), que no existe en otras partes del internet y por lo que ya lo convierte en el mejor lugar por excelencia. Aquí tengo todos los saludos de cumpleaños de mi tío Edgar. De los saludos de familiares y de amigos de familiares que todavía se toman el tiempo de felicitarme, el de mi tío es el que busco primero todos los años. Me parecen naturalmente chéveres y concisos. Con la correcta efusividad con la que se sabe manejar una personalidad como la suya. Qué gran figura, con razón su comentario siempre tiene más likes que el de los demás.

Viva Facebook. Tiene razón mi mamá, en Instagram se borra todo. Las historias duran 24 horas y las publicaciones son muy visuales. Es un reflejo de nuestros tiempos, tal vez. Ya no nos esforzamos ni por la permanencia de nuestras ideas. Está bueno, también, aceptar la caducidad de nuestros contenidos. Sin embargo, hace tiempo que me vendría bien volver a mis raíces: posts de dudosa estética que se puedan quedar tatuados en el internet, por el bien o mal de la comunidad.


bueno chau besos