
Por Alessandra Carrión
Si bien yo soy creyente, nunca creí tanto como cuando escuché este álbum por primera vez. Estaba en mi cuarto, estaba cansada de haber redactado todo el día. Estaba a punto de cometer un crimen de odio hacia mi computadora: pagarla, desenchufarla, gritarle. En eso, cuando solo me faltaba un párrafo de ocho líneas para terminar, lo puse. Puse el disco y… puchamáquina, qué lindo. Le tengo que contar de esto a todos mis amigos, pensé. Todos tienen que escuchar esto, ¡tengo que salvar sus vidas!

Four-Calendar Cafe es el séptimo hijo de los Cocteau Twins; esta banda escocesa con sonidos celestes que vale la pena escuchar. Este es el disco que te voy a recomendar pero primero te los voy a vender como se lo merecen. Mi primera experiencia con la banda fue el verano en el que tuve mi primer trabajo. Había oído de ellos en un episodio de Sonidos Acrílicos y pues, quién era yo para desconfiar. Los escuché y ala. Tenía que recorrer toda la Javier Prado y recuerdo que el Heaven or las Vegas me hacía una compañía hermosa. Solo éramos el corredor rojo, los cocteau y yo contra el mundo, sentí que mi vida me cambió. Y, aunque los que me conocen sabrán que suelo vociferar que la vida me cambia a cada rato, les prometo que esta vez sí me cambió. Soy otra, me crecieron las caderas, mi cabello se puso suave.

Pasó el tiempo y llegué a Four-calendar Cafe con unas expectativas fuertísimas que envejecieron más que bien. Este álbum no solo alimentó mi humilde fanatismo por la banda sino que me hizo sentir toda una capa al entender, por fin, todo o casi todo lo que Liz Fraser me cantaba. Entendía a mi amiga. La lírica accesible del disco, a comparación de otros trabajos previos, no hacía más que acercarme a mis nuevos mejores amigos. Aunque Liz no deja de lado su sensibilidad innegable al lenguaje y sonoridad de las palabras, ejecuta esta vez de una manera más legible y concreta.
Know Who You Are At Every Age, es la pieza que abre el álbum y representa muy bien, a mi parecer, la sonoridad de los Cocteau. Sonidos etéreos, elementos que desembocan en atmósferas oníricas y enigmáticas. El producto de situaciones personales complejas, también. Entiendo que el año en el que se lanzó el álbum coincide con el rompimiento de Robin Guthrie y Elizabeth. Y, aunque no quiero llegar 30 años tarde a un chisme, se siente en el disco.
El álbum es una experiencia interesante. Se asemeja a cuando tus amigos te ofrecen drogas pero todavía te dan miedo y no sabes cómo reaccionar. La primera pasada se hace con cierto pudor. Escuchas Bluebeard, que es una reflexión juguetona sobre confiar o no en la persona a la que quieres querer y empiezas a sentirte cerquita del sol. No te puedo explicar.
Aliveness, exploration
Aliveness, energy
Are you the right man for me?..
Are you safe? Are you my friend?
Aliveness, energy
Are you the right man for me?..
Are you safe? Are you my friend?
Por otro lado, canciones como Theft, And Wandering Around Lost, tienen una fuerza impactante que parten del dolor. “¿Es esto lo que mi cuerpo dijo? Úsame, dréname, cae a mi alrededor…” Aunque nunca antes te haya dado miedo la oscuridad, puede que ahora te provoque algún escalofrío tonto. Y esto tiene el disco. Son los puntos de luz tan altos y la opacidad tan pero tan maldita, que es difícil anticipar algo. Desgarrador y hermoso, parecido al proceso de sanar.
Es un buen álbum para empezar a escucharlos. Con composiciones complejas y superposiciones alucinantes, me parece que este trabajo es tan puro que ni siquiera tendrías que estar familiarizado con la lírica y sus significados, para disfrutarlo. Es este rasgo en el que yo encontré riqueza, este disco parece una radiografía exacta de emociones humanas que se traslucen en piezas que son altamente sensoriales. Esta música se siente en los brazos, en el pecho, en los dedos y huye de toda ambigüedad lingüística porque, al fin y al cabo, sentir es universal.
Te invito a escucharlos: Youtube, Spotify.
Es un buen álbum para empezar a escucharlos. Con composiciones complejas y superposiciones alucinantes, me parece que este trabajo es tan puro que ni siquiera tendrías que estar familiarizado con la lírica y sus significados, para disfrutarlo. Es este rasgo en el que yo encontré riqueza, este disco parece una radiografía exacta de emociones humanas que se traslucen en piezas que son altamente sensoriales. Esta música se siente en los brazos, en el pecho, en los dedos y huye de toda ambigüedad lingüística porque, al fin y al cabo, sentir es universal.
Te invito a escucharlos: Youtube, Spotify.
